Bienvenidos a Oymyakon
El lugar mas frio del mundo.
Si algún día se les ocurre visitar este pueblo de Rusia en auto, tengan la precaución de no parar el motor estando al aire libre. Puede ocurrir que cuando quieran volver a ponerlo en marcha no puedan. ¿Por qué? Porque la nafta se congela cuando hay menos de 45 grados bajo cero. Pero “¿en qué lugar habitado pueden alcanzarse esos registros?”, se preguntarán entonces. Bienvenidos a Oymyakon, el pueblo más frío del mundo.
Al este de Siberia, este pequeño municipio de la República de Sajá perteneciente a la Federación Rusa, ostenta el récord de la temperatura más baja jamás registrada en una zona habitada. Fue el 26 de enero de 1926, cuando el termómetro marcó 71,2 grados bajo cero. Sin embargo, no es la temperatura más fría registrada a lo largo de la historia en el planeta Tierra, ya que la misma se obtuvo en en 1983 en la Antártida, en la base de Vostok, cuando el mercurio bajó hasta los -89,2ºC.
Una tarde en Oymyakon
El despertador suena a las doce del mediodía pero el agotamiento es tal que finalmente nos despertamos sobre las dos. La mesa de la cocina siempre está lista en casa de Tamar, por lo que desayunamos (o comemos) a cuerpo de rey los deliciosos manjares que ella cocina sin cesar. Nos calzamos y salimos, cámara en mano, a visitar la localidad. Slava y Misha están realizando mantenimientos en la UAZ. El camino es exigente, muy duro, y la mecánica sufre mucho. Ellos, incansables, no paran de montar y desmontar piezas, de revisar, de ajustar, y todo siempre con una sonrisa en el rostro.
Oymyakon es una tranquila localidad de 900 habitantes situada en la República de Sajá, en Yakutia, Rusia. Se podría decir que es un pueblo aislado si no fuera por el camino de unas ocho horas que nos ha traído hasta aquí. Ocho horas desde el río Kyubeme, más un par o tres de horas hasta el siguiente pueblo. Dos días de viaje desde los 250.000 habitantes de Yakutsk, la capital de la República de Sajá. Sus habitantes son autosuficientes aquí en muchos aspectos. Hay ganado por todas partes, y caballos para moverse. También furgonetas, motos sidecar y vehículos. Barcas para pescar (en verano) en el río que cruza el pueblo. En invierno, agujerean el hielo y pescan los peces que viven bajo él.
Llegamos al monumento que conmemora el récord de temperatura de Oymyakon. El 26 de enero de 1926 se alcanzaron los -71,2 grados bajo cero. La temperatura más baja jamás registrada en un lugar habitado (exceptuando las bases científicas en la Antártida). Es por ello que a esta localidad se la conoce como “El Polo del Frío”. Cada año se alcanzan temperaturas bajo cero durante más de nueve meses aquí. En enero o febrero rebajan los cuarenta bajo cero. En julio se alcanzan los treinta grados positivos. Enormes contrastes en una localidad adaptada, por necesidad, al clima extremo.
No hay cañerías, pues se congelan. Los aseos (letrinas) de la casa están fuera de la misma, y sí: uno debe salir de los confortables veinte pocos grados de la calefacción de la casa para salir al exterior y hacer sus necesidades. La central térmica de la localidad no para de quemar para mantener la temperatura constante en el interior de las casas. Si se alcanzan temperaturas inferiores a menos de 50 grados bajo cero, se cancelan las clases. Porque sí, aquí la vida sigue su ritmo habitual, y como nos comenta Tamar, sus nietas realizan cada día a pié los siete kilómetros que les separa hasta la escuela. Haga calor, frío, frío extremo, llueva o nieve. Cada día.









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